Todo era inimaginable,
el sentía que todo ese brillo natural,
era de su pertenencia, creía, soñaba,
que ella todo se lo daba y regalaba, sin pesar alguno.
Creía ...
Garrafal error,
solo, el no se encontraba,
veía a cientos a su alrededor, tal vez miles,
los cuales recibían el mismo brillo y resplandor.
Su luna, no era de el,
su luna, era de todos,
su luna, no tenia dueño, y a la vez tenia muchos,
y aun así, su luna, se encontraba sola,
sola e indeleble en el firmamento.
Pero el era diferente,
no solo soñaba con ir a abrazarla en esa soledad austera,
el, no solo la admiraba cada noche y le contaba sus secretos,
el, no era alguno mas, el, era el sol que la perseguía,
aunque ella le huyera al llegar cada día.
Copyright © Adolfo Tarazona Tarazona
01/08/2012 10:50 PM
viernes, 3 de agosto de 2012
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