Cada atardecer es hermoso, pero no es perfecto.
Por que no estas quizá tu,
mi corazón enredado en otro cielo.
Y si pasa que tu llegas,
a adornar el firmamento,
las hojas y la hierba,
se van con el viento.
Desformando tu figura,
destruyendo mis anhelos,
robando la dulzura,
de tu olor al estar a mi lado.
¡CIELO!
Azul frió y perdurable,
asesinado por el dulce naranja,
que llena mis colores,
para que rueden a la carta.
Imágenes a mi mente,
rojas de esperanza,
inútiles negros,
que trazan cada sombra.
Raudos e intocables,
la luz se apaga,
adiós atardecer,
adiós mi mirar sin sed.
Copyright © Adolfo Tarazona Tarazona
21/11/2011 4:27 PM
Un agradecimiento cordial a Kenny por algunas ideas.
lunes, 20 de agosto de 2012
viernes, 3 de agosto de 2012
Soledad de los días.
Todo era inimaginable,
el sentía que todo ese brillo natural,
era de su pertenencia, creía, soñaba,
que ella todo se lo daba y regalaba, sin pesar alguno.
Creía ...
Garrafal error,
solo, el no se encontraba,
veía a cientos a su alrededor, tal vez miles,
los cuales recibían el mismo brillo y resplandor.
Su luna, no era de el,
su luna, era de todos,
su luna, no tenia dueño, y a la vez tenia muchos,
y aun así, su luna, se encontraba sola,
sola e indeleble en el firmamento.
Pero el era diferente,
no solo soñaba con ir a abrazarla en esa soledad austera,
el, no solo la admiraba cada noche y le contaba sus secretos,
el, no era alguno mas, el, era el sol que la perseguía,
aunque ella le huyera al llegar cada día.
Copyright © Adolfo Tarazona Tarazona
01/08/2012 10:50 PM
el sentía que todo ese brillo natural,
era de su pertenencia, creía, soñaba,
que ella todo se lo daba y regalaba, sin pesar alguno.
Creía ...
Garrafal error,
solo, el no se encontraba,
veía a cientos a su alrededor, tal vez miles,
los cuales recibían el mismo brillo y resplandor.
Su luna, no era de el,
su luna, era de todos,
su luna, no tenia dueño, y a la vez tenia muchos,
y aun así, su luna, se encontraba sola,
sola e indeleble en el firmamento.
Pero el era diferente,
no solo soñaba con ir a abrazarla en esa soledad austera,
el, no solo la admiraba cada noche y le contaba sus secretos,
el, no era alguno mas, el, era el sol que la perseguía,
aunque ella le huyera al llegar cada día.
Copyright © Adolfo Tarazona Tarazona
01/08/2012 10:50 PM
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