Habré muerto, cuando sepa realmente que no podré estar más a tu lado.
Cuando los abrazos no provengan de unos brazos tan cálidamente tiernos como los tuyos.
Cuando los besos no sean más que deseosos de placer carnal.
Cuando antes de mis idas a los sueños, no me pueda poner a invitarte a ellos.
Habré muerto, quizas sutilmente, tal vez pocos se den cuenta de mi desdén, de mi flaco y ojeroso caminar.
Tal vez, con las esperanza de volver, tal vez con los sueños de madrugar, a viajar a ti, a morir en tus brazos.
Esa si es una buena forma de morir.
Copyright © Adolfo Tarazona Tarazona
4/07/2016 1:30 A.M.

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