Acorde con el sonar de la guitarra,
con las notas su perfume se dibujaba,
yo no hallaba como tratar de tocarla,
para percibir su aroma y no dejar su recuerdo escapar.
Cientos de notas,
escritas en el firmamento,
con nubes blancas,
llenas de buenos momentos.
Nubes grises,
dispuestas a borrar mi pentágrama,
mas no importaba,
pues en mi mente siempre ella se encontraba.
Mas sin embargo,
un solo instrumento no era suficiente,
y junto a mi voz solo un pequeño esbozo,
con una canción que yo solo gozo.
Y la presento todas las noches,
en aquel balcón desolado,
y creo que a la luna le encanta,
por que cuando la escucha me regala un brillo inimaginado.
Sol, mi, do, recuérdame corazón!
Copyright © Adolfo Tarazona Tarazona
03/02/2012 11:00 AM
lunes, 20 de febrero de 2012
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